Hace unos días atendíamos a las noticias sobre el desahucio de Maricarmen, una anciana de 87 años, que tuvo que abandonar su casa después de 70 años de vivir en ella. Pero, antes de esto, los españoles se unían ante la desolación que vivía Ceuta, soportando una presión migratoria muy superior a la que el propio territorio puede acoger.
Con el nacimiento de los medios digitales, el principal reto al que se enfrentaba el periodismo era mantener la calidad periodística frente a la inmediatez. Hoy, el periodismo no solo tiene que competir con la rapidez a la que se difunden los hechos, sino con la velocidad a la que estos se olvidan.
Atrás quedó uno de los máximos exponentes del periodismo de investigación con el caso Watergate. En 1972 se detuvo a cinco hombres que se habían infiltrado en el Comité Nacional del Partido Demócrata en Washinghton. Gracias a la investigación de The Washington Post, se supo que la finalidad era espiar a los integrantes del partido demócrata como parte de la campaña de reelección del republicano Richard Nixon, quien, ante tal escándalo mediático, tuvo que dimitir dos años después.
¿Imaginas que esto pueda ocurrir hoy en día? En España, el caso más claro y reciente responde a la gestión realizada por el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, durante la dana en 2024. Un año más tarde y tras las manifestaciones de dimisión de la ciudadanía, se retracta de su decisión inicial y termina dimitiendo. Sin embargo, pese a las concentraciones, los casos de corrupción y crisis sociales una tras otra, España se encuentra en un contexto político convulso donde su presidente no ejecuta mejoras y la oposición tumba todas aquellas que reclama.
La fugacidad del escándalo
¿Quién habla ya de la lista Epstein? ¿De la guerra de Ucrania? ¿De la detención de Nicolás Maduro? ¿De la caída de los influencers? Somos espectadores de una polémica tras otra sin que sepamos nunca realmente cómo terminan, si es que lo hacen, sin saber si ha tenido repercusiones reales. Las noticias se mantienen, siguen su curso, pero ya no forman parte de la primera plana o del feed, cayendo así su seguimiento. Nos movilizamos emocionalmente ante un asunto y pocos días después nuestra atención ya se encuentra en otro. Somos una sociedad intensamente reactiva, pero no necesariamente persistente.
Según el Digital News Report 2026 de Reuters Institute, está disminuyendo el interés y el consumo activo de noticias. El 25% de los encuestados afirman ser consumidores ocasionales, en comparación con el 16% de hace cinco años. Tampoco es de extrañar que la confianza en estas noticias haya ido disminuyendo a la par, lo que está relacionado estrechamente con el consumo de información a través de las redes sociales y con la pérdida de la confianza en las instituciones públicas y sus políticos.
También vivimos una realidad comunicativa en la que cualquier persona puede transmitir información. A parte de los medios tradicionales y sus correlativas plataformas digitales, entran en escena los creadores de contenido, que no necesariamente tienen formación periodística, ni siquiera formación en lo temas que pueden llegar a tratar u opinar.
No obstante, el informe de Reuters arroja datos positivos sobre el consumo de contenido mediante estos creadores como que, “para la mayoría, se trata de una fuente complementaria en sus dietas informativas”. El 87% de los encuestados no consideran satisfechas sus necesidades informativas solo con los creadores de contenido y llama la atención que los países que más los consumen sean aquellos en vías de desarrollo.
El reto del periodismo actual
Uno de los principales desafíos del periodismo contemporáneo ya no es conseguir que una noticia llegue antes, es conseguir que permanezca. Este Día Mundial de las Noticias debería servir también para recordar que la función del periodismo no termina cuando una información se publica. Las preguntas deben seguir formulándose incluso cuando las cámaras tienen el foco en otro lado.
Una democracia necesita ciudadanos informados, pero también necesita memoria. ¿Seremos capaces de detenernos el tiempo suficiente en un hecho como para llegar a comprenderlo?







