
Las evaluaciones diagnósticas son procesos de análisis estructurados que permiten identificar y estimar la magnitud y prioridad de un objeto de estudio determinado.
Según la RAE un proceso de diagnóstico podría definirse como “recoger y analizar datos para evaluar problemas de diversa naturaleza”.
Este tipo de evaluación pueden llevarse a cabo en múltiples ámbitos, incluyendo el sector empresarial, el tercer sector y la administración pública, permitiendo detectar necesidades, medir su importancia y diseñar actuaciones efectivas para la optimización de recursos y procesos.
Principales características del producto:
- Análisis basado en datos: Se fundamentan en la recopilación y análisis de información objetiva, combinando métodos cuantitativos (encuestas, estadísticas…) y cualitativos (entrevistas, grupos focales…), para obtener una visión integral y precisa.
- Evaluación multidimensional: Examinan múltiples dimensiones del objeto de estudio, considerando factores intrínsecos y extrínsecos que influyen en el mismo.
- Identificación de fortalezas y áreas de mejora: Permiten conocer los puntos clave que favorecen o limitan la consecución de unos objetivos determinados, con la finalidad de tomar decisiones al respecto.
- Diagnóstico personalizado y alineado con los objetivos estratégicos: Cada estudio se adapta a las necesidades específicas de la situación en cuestión, asegurando que los indicadores utilizados sean los más relevantes y que el diagnóstico final se ajuste a los objetivos y metas estratégicas previamente establecidos.
- Propuesta de acciones y mejoras: Un diagnóstico no solo identifica problemas, sino que también ofrece recomendaciones concretas y estrategias de mejora basadas en evidencia.

































