Desde el grupo de Investigación Variación Génetica y Enfermedad del HUNSC, investiga los riesgos genéticos de la fibrosis pulmonar idiopática
Canarias concentra un 60% de participación femenina en áreas relacionadas con la ciencia y la ingeniería. Esta cifra supone un avance significativo en igualdad, posicionándose por encima de la media nacional y europea. Numerosas mujeres se dedican hoy a investigar en el archipiélago en diversas áreas científico – técnicas, destacando así la importancia de centrar también el foco en el talento local.
En esta línea, Aitana Alonso González es licenciada en Medicina y doctora en Medicina Molecular con mención internacional. Además, es investigadora postdoctoral en la Unidad de Investigación del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria en el grupo de investigación Variación Genética y Enfermedad.
Ha sido reconocida en los II Premios Canarias a las Ciencias de la Salud e Investigación Biomédica, junto al Dr. Carlos Flores, director del Área de Genómica del ITER por el estudio “Rare Variants and Survival of Patients with Idiopathic Pulmonary Fibrosis: Analysis of a Multicentre, Observational Cohort Study with Independent Validation”, publicado en 2025 en la revista científica The Lancet Respiratory Medicine.
¿En qué consiste tu trabajo y tu investigación?
Yo soy investigadora y estoy ubicada en la unidad de investigación del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria y trabajo en el grupo de investigación Variación Genética y Enfermedad, que está liderado por el doctor Carlos Flores. Asimismo, dentro de la unidad, trabajo para la Fundación Canaria Instituto de Investigación Sanitaria de Canarias, que está promovida por la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias y por el Servicio Canario de Salud.
Mi grupo de investigación está sobre todo orientado al estudio de la genética de las enfermedades respiratorias. En él hay un gran espectro de enfermedades pulmonares y yo estudio una enfermedad específica que se llama la fibrosis pulmonar idiopática. Es una enfermedad bastante grave, en la que el tejido sano del pulmón es sustituido por un tejido cicatricial, lo que conlleva un fallo respiratorio agudo. Yo intento identificar factores de riesgo genético que puedan estar asociados a esta enfermedad. Quisiera destacar que este grupo es muy traslacional, trabajamos mucho con pacientes y nos interesa que todo el conocimiento que nosotros hacemos con la investigación tenga una repercusión directa en el paciente.
“Lo que me interesa es que el conocimiento que generamos en genética sea trasladable a la medicina”
¿Cuál fue tu motivación para centrarte en este tipo de investigaciones?
A mí siempre me interesó la genética. Estudié medicina con el propósito de dedicarme a ella, pero,cuando yo acabé la carrera, la especialidad genética no existía, hoy en día tampoco existe. Como ese era mi interés, decidí llevar mi camino por la rama de la investigación, una rama más académica, donde hice un doctorado relacionado con genética sobre los trastornos del neurodesarrollo. Una vez acabé mi tesis me surgió la oportunidad de trabajar en este grupo de investigación liderado por el doctor Carlos Flores, su rama era completamente diferente a lo que yo venía estudiando, se enfocaba en enfermedades respiratorias, pero desde un punto de vista genético.
A mí realmente lo que me interesa es que el conocimiento que generamos en genética sea trasladable a la medicina y esto nos lleve a lo que llamamos la medicina de precisión. Entonces, no me importó tanto los tipos de enfermedades, sino la repercusión que pudiese tener mi investigación. Además, justo coincidió después del COVID-19, estaba en auge el estudio de enfermedades respiratorias y coincidió todo adecuadamente.
¿Qué otras áreas de estudio te interesarían aparte de la investigación sobre enfermedades respiratorias?
Me gustaba mucho el estudio de los trastornos del neurodesarrollo, que fue la elección de mi tesis doctoral. La especialidad de psiquiatría era la que más me interesaba y, cuando llegué al grupo de investigación donde yo hice mi tesis, que fue en Santiago de Compostela con Ángel Carracedo, que es también un investigador muy conocido, quería poner en marcha una línea de trastornos del neurodesarrollo y a mí me interesó muchísimo. También ahí está el estudio de los trastornos psiquiátricos. También me gusta mucho la implementación de tecnologías de secuenciación genética para el estudio de enfermedades raras o el uso de estimas de riesgo poligénico, que lo que intentan es identificar, estimar scores de riesgo que te permitan estratificar a la población entre quienes tienen mayor o menor riesgo para una determinada enfermedad.
¿Qué son los scores de riesgo?
Es una puntuación de riesgo que se determina a partir de datos genéticos. Todos nosotros, en nuestro genoma humano, somos portadores de variantes de susceptibilidad a determinadas enfermedades. Eso no quiere decir que vayas a tener la enfermedad. Tienes que tener muchas variantes de susceptibilidad asociadas a una enfermedad, o bien que el efecto modificador del ambiente, sumado a tu genoma, puede hacer que tengas una predisposición para manifestar ciertas enfermedades.
“Gracias al trabajo de mujeres que han tenido que luchar antes que yo, no he vivido desigualdades”
¿A qué edad supiste que querías dedicarte al mundo de la ciencia, de la medicina?
Siempre tuve interés por la genética, pero acabé estudiando medicina porque tampoco tenía muy claro qué es lo que quería hacer y ahí tendría una visión más amplia del conocimiento de la fisiopatología humana. Lo cierto es que no aprendí nada de genética durante la carrera, pero pude solventar esta falta de conocimiento, pues a través de otro tipo de estudios como fue un máster y luego un doctorado. Quería hacer algo relacionado con la ciencia desde muy pequeña, pero no sabía cómo encaminarlo. La vida me llevó por ese camino. Siempre tenía esa necesidad de hacer algo que fuese importante para la sociedad y esto me llevó a donde estoy como investigadora.
¿Cómo ha sido tu experiencia como mujer hasta llegar a donde estas hoy?
Como mujer no he encontrado dificultades a la hora de llegar a donde estoy, no he notado una desigualdad al acceso de contratos predoctorales o postdoc, que me han llevado hasta aquí. Y afortunadamente, gracias al trabajo de mujeres que han tenido que luchar antes que yo, no he vivido esas desigualdades.
Ahora mismo, por ejemplo, estoy embarazada y es verdad que, en este nuevo momento de mi vida, tengo un poco más de miedo del efecto que puede tener la maternidad en mi trabajo. Gracias a la lucha de mujeres investigadoras, la mayoría de las convocatorias doctorales recogen la posibilidad de que haya bajas de maternidad y paternidad. Lo que supone que, esos años en los que yo a lo mejor no vaya a ser tan productiva no me van a limitar o penalizar. Antes no se tenía en cuenta y ahora sí. Pero es verdad que la vida va a cambiar mucho y la ciencia requiere de mucho tiempo, tenemos horarios muy flexibles, pero que requieren mucho tiempo de nuestra vida en la cual ahora voy a tener que lidiar con otros aspectos. Por eso tengo un poco de miedo a cómo va a repercutir en mi futuro en la ciencia, pero espero que, gracias a los avances, esto no repercuta tanto y pueda retomar como han hecho tantas compañeras mías a mi alrededor. Yo creo que voy a aprender a aprovechar mucho mejor mi tiempo.
¿Qué mensaje dejarías para las nuevas generaciones de mujeres que quieran dedicarse a la ciencia?
Les diría que hiciesen lo que quisiesen. No creo que esa decisión te determine todo lo que vas a hacer en tu vida, porque existen muchos caminos y creo que eso también es importante matizarlo, que no es una decisión ni es un punto de inflexión que te va a llevar a un camino determinado y luego no vas a poder cambiarlo. Creo que mi caso también demuestra cómo yo empecé una rama mucho más clínica y luego me he ido moviendo a una rama más investigadora, donde todavía empleo todos los conocimientos clínicos y los vuelco en mi investigación, que eso también es importante.
No deben asustarse de no tomar la decisión correcta, porque luego se puede cambiar y que hagan siempre lo que quieran, que decidan qué es lo que más les gusta y que si pueden, hacerlo, que vayan a por ello, que luego la vida, si es realmente lo que quieren, se va abriendo camino y van abriéndose muchas posibilidades que te permiten hacer lo que tú quieres.





